El malecón. Segunda parte

– Oigo
– ¿Y qué?
– Quién es
– Yo
– ¿Carla?
– Claro ¿Por qué no me esperaste? Cuando pregunté ya te habías ido
– Porque no te vi
– Hubieras esperado un poquito
– ¿Dónde te metiste?
– Seguí trabajando
– ¿Dónde? Porque donde estabas al principio después no hubo nadie
– En otro lugar
– ¿Otra sesión de masajes?
– ¿Otra? ¿Tú estás loco?
– ¿Entonces?
– Atendiendo a los clientes
– Qué clientes, allí no había nadie cuando yo salí
– ¿Quieres darte otro masaje?
– No
– ¿No te gustó?
– Me hubiera gustado más contigo
– Pero yo no soy masajista
– ¿Tú recibes masaje durante toda la tarde para que otros te vean por el espejo?
– Noo, nos turnamos
– Cómo que se turnan, quiénes
– Otras modelos y yo
– ¿Pero hay más habitaciones?
– Oye, como tú preguntas
– ¡Pero dime!
– ¿Por qué no quieres darte otro masaje?
– Porque tú no me cuentas nada
– ¿Y si te lo cuento?
– Entonces sí
– Bueno, qué quieres saber
– ¿Hay otros cuartos?
– No, dos nada más
– ¿Y dónde estaban las otras modelos que tú dices?
– En el bar
– Qué bar
– Arriba hay un bar
– ¿Y cómo yo no me enteré?
– No me lo preguntaste
– ¿Y la gente que se va a dar masaje van al bar primero?
– ¿Cómo primero?
– Sí, antes de darse masaje
– No, casi nunca quieren darse masaje, se quedan arriba. Cuando uno se embulla y baja ganamos más, pero eso casi nunca pasa
– Oye Carla, a ver… no entiendo nada. La gente que va allí va a darse masaje ¿no?
– Van a mirar y a tomar
– ¿A mirar qué?
– A mirar
– ¿Tú quieres que yo vaya otra vez?
– ¡Claro!
– Bueno, te juro por mi madre que voy a ir otra vez, pero si me dices lo que quiero saber
– ¡Ya te lo dije!
– ¿Qué van a mirar?
– A los que nos damos masajes
– ¡¿Nos?!
– Sí, las modelos y los invitados
– ¿Qué invitados?
– Amiguitos de nosotras, muchachos interesantes, así como tú
– ¡¿Esa gente me vio a mí?!
– Claro, y a mí
– ¡¿Cómo... pero… dónde estaban?!
– Ya te dije, en el bar. En el bar hay unos televisores donde se ven las sesiones
– ¡¿Entonces en los cuartos de abajo hay cámaras?!
– Una para cada cuarto, para que nos puedan ver al mismo tiempo
– ¡¿Hay cámaras?!
– ¡Síi!
– Oye Carla... pero... ¿qué vieron?... ¡¿lo vieron… todo?!
– Claro, mijito
– ¡...!
– Entonces, ¿vas a venir?
–Y el tipo de pelo revuelto que estaba conmigo esperando ¿también se dio masaje?
– Ese era cliente, era para el bar
– Y las dos mujeres que llegaron después, también para el bar ¿verdad?
– Después de ti me tocó subir, no sé qué mujeres, habían varias ¿Vas a venir? Mejor pasado mañana, porque mañana viene otro amiguito mío y uno de Aleidita, que es feo, pero es modelo y consigue muchachas y muchachos que tienen los músculos bien formados. Cuando son feos, el Gordo les esconde la cara, pero después protesta y pide más dinero, por eso hay que traerle gente linda, para que no nos rebajen el pago a nosotras. Mira a ver si puedes traer otros amigos o amigas tuyas, y te pagan comisión
– ¿Y quién me paga lo que ya hice?
– La primera vez te pagan con el servicio ¿No te sentiste bien después?


– Oigo
– Luki
– Dime Ale
– Te tengo una historia que te va a dejar virao







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